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Martes, 08 de Noviembre de 2011 00:00 |
ALFREDO BROTONS MUÑOZ VALENCIA «Boris Godunov» palau de les arts (valencia)
Solistas, Cor de la Generalitat Valenciana, Escolania de la Mare de Déu del Desemparats, Pequeños Cantores de Valencia y Orquestra de la Comunitat Valenciana. Director de escena: Andréi Konchalovski. Director musical: Omer Meir Wellber. Mussorgski. 5 de noviembre.
La primera temporada de Omer Meir Wellber al frente de Les Arts ha arrancado con un Boris Godunov en su versión inicial de 1869, en siete escenas. Entre las dos últimas se intercala la del bosque, real y argumentalmente posterior; de la quinta se suprime la fábula del aya. El montaje cuenta con más medios que ideas: la sensación global es de infrautilización de aquéllos. Durante la primera mitad de la función sólo se aprovecha la inmensidad del espacio escénico; luego empiezan a abrirse trampillas, sin que se sepa muy bien para qué ni por qué no antes. Los decorados, casi nulos a fuer de estilizados, contrastan con el detallista realismo del vestuario, que parece de otro origen. Las luces sirven para eso: iluminar. Las escenas se suceden, unas con, otras sin solución de continuidad: el público no sabe cuándo aplaudir. Tras la cuarta, un descanso de veras rompedor. El tema es, o podría haber sido, el enfrentamiento dialéctico entre el pueblo y el zar, con los remordimientos de éste como contrapunto. Como el nexo falla, lo que aquí queda es una moraleja más o menos trivial sobre el poder y su abuso; más: el que la hace la paga; menos: no hay acto inicuo, por loable que sea el propósito, que no atraiga, tarde o temprano, su castigo. Hacemos votos por que así sea. El día del estreno, la legibilidad incluso de este mensaje la lastró el descontrol de los volúmenes en el foso: primero se tapó a Boris en su coronación, luego a un muy apreciable Pimen (Alexander Morozov) en los clímax de su relato... Con Shuiski, por un lado afónico y por otro servil en lugar de maquiavélico, no hubo piedad. Orlin Anastassov es un Boris joven y canta bien, pero ni en su voz ni en sus actos se traslució mucho la somatización de su degradación moral y psicológica. Su antagonista, Grigori (Nicolai Schukoff), también le ganó esa partida: resulta más completo. Los papeles «de carácter» estuvieron muy aceptablemente servidos. El que mejor, el Varlaam de Vladimir Matorin, por fin el bajo cuyo chorro todo lo invade. El loco no se sabe por qué, además, está ciego, pero pase la licencia. A la Ksenia de Ilona Mataradze, de tan histérica, se le olvidó regular. La elección de un niño contralto para Fiodor conlleva las ventajas y desventajas que fácilmente se imaginan. Los grupos corales estuvieron magníficos: consistentes, profundos, flexibles. En cuanto a la orquesta y la dirección, correctas cuando mejor, planas donde se requiere relieve e intrusivas si lo indicado es la moderación. Habrá que acostumbrarse, pero es que la sombra de Maazel es muy, muy alargada.
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El poder y la culpa de 'Boris Godunov' abren con aplausos la temporada 2011-2012 del Palau de les Arts. LA VANGUARDIA |
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Domingo, 06 de Noviembre de 2011 07:09 |
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Omer Meir Wellber recibe el calor de su público en su estreno como director musical del coliseo valenciano
El Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia ha abierto esta noche la temporada 2011-2012 con la ópera 'Borís Godunov', la obra maestra de Modest Músorgski, que sumerge al espectador en una honda reflexión sobre el poder y la culpa en el período de la Rusia de los zares. El público ha reconocido con varios minutos de aplausos y algunos bravos la labor de todo el equipo artistico, incluido el nuevo director musical del coliseo valenciano, el joven maestro israelí Omer Meir Wellber, que ha recibido el calor de los asistentes de la Sala Principal.
Al arranque de este nuevo ejercicio operístico han asistido personalidades como el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, la consellera de Turismo, Cultura y Deporte, Lola Johnson, el concejal Alfonso Grau y la intendente del Palau de les Arts, Helga Schmidt. También han estado presentes la directora del Instiut Valencià de la Música, Inmaculada Tomás, la presidenta del Palau de la Música, Mayrén Beneyto, juntoal subdirector de música de este auditorio, Ramón Almazán, o la directora del IVAM, Consuelo Ciscar.
Esta coproducción del Palau de les Arts con el Teatro Regio di Torino y la Fondazione Lirico Sinfonica Petruzzelli e Teatri di Bari, se presenta en Valencia en un nuevo montaje bajo la dirección escénica de Andréi Konchalovski.
El realizador eslavo --responsable también de la iluminación y que ha contado además con el trabajo del escenógrafo Graziano Gregori y la diseñadora de vestuario Carla Teti-- consigue por medio de una estructura de plataformas móviles inclinadas crear múltiples ambientes, que van desde el Palacio del Kremlin a un monasterio, y momentos de gran efecto, como el de poder echar un vistazo a la crueldad de la crucifixión o la metafórica caída final del trono del protagonista.
En cuanto al reparto de este montaje, --que también se ha progamado los días 8, 11, 16, 20 y 23 de noviembre-- brilla el bajo Orlín Anastassov en el papel del zar asesino lleno de remordimientos Boris Gudonov. El cantante búlgaro ha sido el más ovacionado junto al rusoVladimir Matorin. Figuran asimismo en el elenco Nikolai Schukoff, Alexánder Morozov, Konstantín Plúzhnikov, Andréi Zorin, Alexánder Guergálo y el niño Iván Khudykov, entre otros. En compañía de todos ellos el Cor de la Generalitat Valenciana y la Escolania de la Mare de Déu dels Desemparats y Pequeños Cantores de Valencia, que han vuelto a ofrecer una destacable actuación.
En cuanto a la Orquestra de la Comunitat Valenciana, los aficionados se han reencontrado con cariño con la formación y han aplaudido la labor de su nuevo titular, Omer M. Wellber, que afronta este año la difícil tarea de sustituir en el cargo a Lorin Maazel. Al término de la representación, el director ha aplaudido el trabajo de los artistas y la reacción del público y ha saludado en repetidas ocasiones junto al resto del equipo.
VERSIÓN ORIGINAL
Modest Músorgski escribió la partitura y el libreto de Borís Godunov en tan sólo catorce meses, entre octubre de 1868 y diciembre de 1869. El compositor se basó en la obra homónima de Alexánder Pushkin y el décimo y undécimo volumen de Historia del imperio ruso de Nicolái Karamzin. El Palau de les Arts presenta la versión original de 1869, a la que se ha añadido, por razones dramáticas, una escena que introdujo Músorgski en la segunda variación que hizo en 1872: la del bosque de Kromi.compositores rusos,
Con 'Boris Godunov', Les Arts da el pistoletazo de salida a una temporada que brindará la obra de compositores alemanes, italianos, franceses y españoles. Un repertorio que "mantiene la calidad" del coliseo haciendo "encaje de bolillos" con el presupuesto, gracias a que los artistas han aceptado reducir su caché y hacer producciones de costes más reducidos, según explicó la propia intendente en la presentación de la programación. Títulos como 'Don Giovanni' o 'La Cenerentola' y la presencia de Riccardo Chailly y Valeri Guerguiev son algunos de los atractivos del cartel. |
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Lunes, 28 de Marzo de 2011 21:09 |
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Se inaugura calle en honor a nuestro Fundador y Director de los Pequeños Cantores de Valencia en el barrio de Campanar de Valencia.

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Maestro Maazel Levante-EMV |
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Viernes, 25 de Febrero de 2011 00:00 |
ALFREDO BROTONS MUÑOZ VALENCIA 1984 palau de les arts de valencia)
Reparto: Michael Anthony McGee, Nancy Gustafson, Richard Margison, Silvia Vázquez, Andrew Drost, Graeme Danby, Liynton Black, Mary Lloyd-Davies. Escola Coral Veus Juntes de Quart de Poblet, Escolania de la Mare de Déu del Desemparats, Pequeños Cantores de Valencia, Cor de la Generalitat y Orquestra de la Comunitat Valenciana. Director musical: Lorin Maazel. Dirección escénica: Robert Lepage. Música de Maazel. 23 de febrero.
Que Lorin Maazel era un maestro de la batuta ya se sabía sobradamente desde hace mucho tiempo. Que, además, lo era o podía serlo de la composición es la grata sorpresa con la que la imprevisión arquitectónica ha hecho que nos hayamos tenido que encontrar en el momento de su inminente relevo. Los planes de presentar 1984 en Les Arts a finales de 2007 se vieron frustrados por una inundación no excepcional en Valencia pero que este teatro aún es dudoso que esté en condiciones de afrontar si se repite. Entretanto, ya ha subido al menos al escenario de la Scala de Milán y en 2008 salió a la venta el DVD de su estreno en el Covent Garden de Londres tres años antes. El libreto de J. D. McClatchy y Thomas Meehan condensa el argumento de la novela de George Orwell de manera muy sensible. Eficazmente secundada por el vestuario de Yasmina Giguère y la iluminación de Michel Beaulieu, la escenografía de Carl Fillion refleja con sobria pero detallada elocuencia visual la opresiva atmósfera respirada por unos personajes coherentemente movidos por Robert Lepage. Los espectadores que no resistieron hasta el tercer y último acto se perdieron lo mejor de un montaje sin duda modélico de principio a fin. Ese fue también el acto en el que el genio creativo de Maazel alcanzó sus cotas más altas, sin que ello signifique tampoco la más mínima reserva con respecto a los dos anteriores. En 1984 cabe encontrar ecos de varios estilos y gramáticas musicales del siglo pasado y del actual, pero empleados con una originalidad hija del conocimiento profundo de todos ellos y de la inspiración para construir con poética propia un mundo sonoro único e inconfundible; eso sí, siempre, como debe ser, al servicio de los acontecimientos escénicos. Aun sin conocer la partitura, la dirección de Maazel se adivinó tan precisa y flexible como en él es habitual. En cuanto a los cantantes, tanto la pareja protagonista, McGee y Gustafson, como todos los comprimarios ofrecieron un rendimiento de auténtico lujo en una escritura vocal sin excepción de máxima exigencia. Los dos tenores, Margison y Syme maravillaron en múltiples respectos, pero sobre todo el primero por la potencia y rotundidad de su emisión, el segundo por unos agudos increíbles. Y, en su doble papel de Gimnasta y Borracha, Silvia Vázquez se consagró como la nueva gran estrella de nuestra estupenda cantera. Unos conjuntos corales y una orquesta de calidad como mínimo pareja completaron los argumentos que justificaron el gran triunfo obtenido.
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Estreno con sabor a despedida- El Mundo |
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Jueves, 24 de Febrero de 2011 00:00 |
Una de las escenas de ópera '1984', en el Palau de les Arts. | E.M.
Europa Press | Valencia
Actualizado jueves 24/02/2011 09:33 horas
El maestro Lorin Maazel ha estrenado este miércoles en el Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia '1984', su reinterpretación musical del genial alegato contra el pensamiento único del escritor George Orwell, en una noche que ha tenido sabor a despedida, ya que el hasta ahora director musical del teatro de ópera valenciano deja el cargo la próxima temporada en manos del joven Omer Weber.
En una velada en la que no han faltado las reticencias a la lírica contemporánea, el director francoamericano ha recibido el cariño de la mayoría del público, que ha reconocido su esfuerzo creativo y, también, su dedicación a la institución.
A la representación han asistido autoridades, entre ellas el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y las conselleras de Cultura y Agricultura, Trini Miró y Maritina Hernández, así como representantes del panorama cultural, como la presidenta del Palau de la Música de Valencia, Mayrén Beneyto, o el presidente del Consell Valencià de Cultura, Santiago Grisolía.
Con dirección escénica de Robert Lepage, el espectáculo -estrenado en 2005 en la Royal Opera House Covent Garden de Londres- consigue recrear de manera solvente la atmósfera opresiva y apocalíptica de la novela, adaptada para la ocasión por JD McClatchy y Thomas Meehan.
El cineasta canadiense ha ideado para el montaje una versátil escenografía circular y giratoria que a lo largo de las más de tres horas de función se va transformando en una especie de fábrica para reinventar el pasado, una estancia que sirve de refugio para amantes o la temida 'Habitación 101' en la que se esconden los temores del protagonista.
En cuanto al elenco, lo encabezan los estadounidenses Nancy Gustafson, como Julia, y Michael Anthony McGee, que encarna al atormentado Winston Smith. El barítono, que debutaba en Valencia, ha sido especialmente aplaudido debido a su trabajo, no solo vocal, sino también interpretativo, casi teatral.
Cabe destacar también la presencia de la valenciana Silvia Vázquez en el doble rol de monitora y mujer borracha, y, junto a ellos, el Cor de la Generalitat, la Escolania de la Mare de Déu, la Escola Coral Veus Juntes de Quart de Poblet y los Pequeños Cantores de Valencia.
Aunque durante la representación algunas localidades se han quedado vacías, los espectadores presentes han tributado a Lorin Maazel un cariñoso homenaje. '1984' será el último título operístico que abordará el maestro como director musical del enclave cultural valenciano. Y se ha notado. Había además ganas de ver una obra que tuvo que ser retrasada debido a las inundaciones que sufrió en 2007 el coliseo.
Por todo ello, al término de la representación, y cuando ha subido al escenario Maazel, artífice además de la Orquestra de la Comunitat Valenciana, titular de la institución, el auditorio puesto en pie le ha tributado una cálida ovación.
El mundo de pesadilla de Orwell -salido del temor ante los regímenes totalitarios y que ahora adquiere una nueva vigencia ante el poder de los avances tecnológicos, según la reflexión del propio Maazel- podrá verse de nuevo en el Palau de les Arts los próximos días 26 de febrero y 1, 4 y 6 de marzo.
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