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Fue en 1963. Unos 15 años atrás había fundado el Orfeón Universitario, con el que acababa de estrenar en Valencia en unos conciertos memorables: los "Carmina Burana" de Carl Orff.
Había fundado también varios coros mixtos en distintos distritos de la ciudad y media docena de coros de adolescentes en otros tantos Centros de Enseñanza. Pero había algo que me inquietaba: casi todos los coros que conocía, incluyendo los míos, estaban destinados a un sector concreto de población, no existiendo ninguna agrupación coral abierta, sin discriminaciones, a cualquier niño o adolescente. Esta fue la razón que me empujó a crear un coro para todos los niños y adolescentes que desearan compartir con otros la aventura del canto coral.
Así fue como, con la ayuda de D. Antonio Costa, que trabajaba también con niños y adolescentes, comenzó su andadura el coro de los Pequeños Cantores de Valencia. Un coro sin historia, sólo futuro y un presente cargado de ilusión, compañerismo y buen hacer; una enorme ilusión que intentábamos transmitir a nuestros primeros cantores, 90 niños y niñas que subieron a nuestro carro el 8 de marzo de 1963, después de una larga a intensa búsqueda durante la que probé a mas de 500 niños y niñas de muchos Centros de Enseñanza.
Tuvimos la suerte de encontrar en el camino a mucha gente, familias, entidades y medios de comunicación social que colaboraron con nosotros; la suerte de que un delegado de una conocidísima casa editora de discos, oyera por la radio mientras viajaba en su coche, la transmisión en directo del concierto de presentación de los Pequeños Cantores de Valencia desde el Teatro Principal, que patrocinaba el Ayuntamiento de la ciudad; le impresionaron tanto aquellas voces, que días después nos pedía que grabáramos para su editora de discos. Ocurría en marzo de 1964, apenas un año después de la fundación, cuando empezamos a dar nuestros primeros conciertos públicos, de los que ahora celebramos el XLV aniversario.
Después... después vino el trabajo ilusionado de ensayos, conciertos, viajes... hasta ahora; inculcando a estos niños y adolescentes el amor por la música, ayudándoles a formarse no solo en técnicas corales, sino también en la convivencia, la amistad, la sensibilidad, el desarrollo de la personalidad.
La música nos llevó poco tiempo después y año tras año a distintos países del mundo, a diversos lugares de Valencia y España, siempre en un clima de amistad, trabajo serio y alegría, intentando transmitir a los diversos públicos que nos escuchan el espíritu que nos mantiene unidos.
Jesús Ribera Faig
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